La dislipidemia es un perfil anormal de lípidos en la sangre, por ejemplo, los adultos mayores, generalmente padecen de hiperlipidemia, en el cual los niveles de estas moléculas se encuentran elevados. En la hiperlipidemia las biomoléculas que tienen altos niveles son: el colesterol total, colesterol de lipoproteínas de baja densidad y triglicéridos; lo anterior se combina con una disminución de colesterol de lipoproteínas de baja densidad. Lo anterior, favorece la infiltración de colesterol en las paredes arteriales, lo que lleva a su acumulación en los vasos sanguíneos, lo que puede resultar en el desarrollo de aterosclerosis, cardiopatía coronaria y otras enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Además, la hiperlipidemia se ha asociado con el desarrollo de otras enfermedades, como el síndrome de ovario poliquístico, la artritis reumatoide y la enfermedad de Alzheimer. Un factor que puede disminuir esto es el ejercicio, ya que promueve el consumo de carbohidratos y lípidos, reduciendo el riesgo de padecer las enfermedades anteriormente mencionadas. Debe mencionarse que dependiendo del tipo de ejercicio serán los efectos que tendrá sobre los niveles de lípidos, por ejemplo, los ejercicios aeróbicos en combinación con el ejercicio de fuerza pueden disminuir el colesterol total, los triglicéridos y el colesterol-LDL. También, se ha mostrado, que el Entrenamiento a Intervalos de Alta Intensidad además de mejorar los niveles de las moléculas anteriormente mencionadas paralelamente favorece el aumento del colesterol-HDL. Entonces la práctica de algún tipo de ejercicio influirá en los niveles de lípidos de los practicantes y estas modificaciones estarán en función del tipo de actividad física que se practique.
