La alimentación afecta nuestros ciclos circadianos

Los ciclos de luz y oscuridad afectan varios procesos en los seres human@s entre ellos, la nutrición y la actividad física. Los tiempos en los que nos alimentamos son factores temporales periféricos que le dicen a nuestro Sistema Nervioso Central (SNC) cuando es que debemos de comer. De forma general, al alimentarnos, se activan distintas rutas de almacenamiento y uso de nutrientes, lo cual comienza con la liberación de insulina. Estas señales celulares activan metabólicamente a algunos órganos, entre los que se incluye el hígado y musculo esquelético, los cuales captan la glucosa y alimentan rutas catabólicas, entre las que se destacan la glicolisis y las de las pentosas fosfato (generan energía). Una vez finalizado lo anterior, cuando los nutrientes se agotan, los niveles de glucorticoides y glucagón aumentan, activando rutas catabólicas como la gluconeogénesis (aumento de glucosa). Es importante que estas dos fases estén equilibradas, ya que de esto dependerá nuestra sensación de hambre que activará nuestro indicador circadiano de alimentación. Este tipo de regulación se genera a distintos niveles, tales como el molecular, el intracelular, el intercelular y tisular (de tejidos). Se considera necesario conocer estos ciclos ya que de esto dependerá el control de nuestro peso e índice de masa corporal, entre otras cosas. De tal forma que nuestros regímenes alimenticios deben de realizarse en torno a esto, por lo cual necesitamos profesionales de la salud debidamente formados para diseñarlos y monitorizarlos.

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