La natación como ayuda de los procesos cognitivos

En la actualidad es aceptado los beneficios que el ejercicio tiene en los procesos de cognición, tales como: obtención y entendimiento de información, memoria, atención, procesamiento visual y espacial, lenguaje y funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas a nivel cognitivo se refieren a procesos de alto orden que tienen como objetivo controlar nuestros pensamientos y nuestras acciones. Se ha observado que, dependiendo del ejercicio, ya sea al aire libre o bajo techo se estimularán diferentes aspectos cognitivos y habilidades motoras-coordinativas, que a su vez favorecerán un adecuado nivel neurocognitivo. Lo anterior se basa en que el ejercicio que se realiza bajo techo es practicado bajo un ambiente más controlado, estable y autocomplaciente que las actividades al aire libre, ya que estas últimas tienen estímulos no predecibles para los que se requiere de una adaptación conductual y motora más eficaz. A nivel neurocognitivo se ha observado que la práctica de ejercicio se relaciona con la síntesis de algunos neuroquímicos como los son el Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro (FNDC) y la Catepsina B (CTSB). La FNDC es una proteína que regula el desarrollo, supervivencia y plasticidad neuronal mientras que la CTSB es un factor lisosomal neuroprtector y las dos son sintetizada a nivel muscular y liberadas a torrente sanguíneo durante el ejercicio. En un estudio realizado en nadadores se registró que este deporte puede mejorar la funciones ejecutivas de cognición así como aumentar la síntesis de CTSB. De esta forma se puede recomendar a la natación, y otros deportes, como herramientas para mejorar la cognición tanto en jóvenes como en adultos mayores.

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