El resveratrol es un polifenol que se encuentra en las uvas, las bayas, la soja, otras especies e incluso el vino tinto, es de gran interés hoy en día porque se considera que tiene beneficios para la salud. Este compuesto se aisló por primera vez en 1940 y se caracterizó como una fitoalexina, que produce defensa contra picaduras de insectos y otros patógenos. El resveratrol puede actuar como antioxidante y eliminar los radicales hidroxilo, el óxido nítrico y los aniones superóxido. Se ha afirmado que este polifenol ayuda a prevenir y/o tratar enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes e infecciones microbianas, y a reducir el envejecimiento y la inflamación. También se ha demostrado que algunos derivados de esta molécula también tienen efectos anticancerígenos, antienvejecimiento, antiinflamatorios y antibacterianos. Sin embargo, uno de los problemas de esta sustancia es su baja biodisponibilidad, su corta vida media (8-14 minutos) y que tarda mucho en metabolizarse en el sistema circulatorio. Para reducir estos inconvenientes se han desarrollado diversas estrategias, como su administración cutánea, que representa una alternativa útil para el tratamiento de enfermedades dermatológicas. Todo esto demuestra que este compuesto representa una alternativa adecuada para algunas enfermedades, pero debe administrarse por las vías adecuadas.
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