El envejecimiento es un fenómeno humano natural que se asocia con estereotipos negativos como el deterioro y/o la enfermedad. Otro mito de esta fase de la vida es la sexualidad, que se define como un elemento biospicosocial influenciado por numerosos cambios fisiológicos, psicosociales y socioambientales. Debido a que el riesgo de enfermedad aumenta con la edad, estos cambios se suman a los problemas físicos que pueden afectar la función sexual. Además, la sexualidad de los adultos mayores está influenciada por prejuicios sociales, mitos, costumbres, religión e ignorancia, que pueden hacer que las personas mayores se sientan ridiculizadas y/o rechazadas. Los prejuicios más comunes incluyen: las personas mayores están menos interesadas en las relaciones sexuales, los cambios que vienen con la edad impiden la actividad sexual y los tratamientos médicos para la vejez dificultan la actividad sexual. Sin embargo, los estudios demuestran que al menos el 30% de los adultos mayores siguen teniendo interés sexual. Aunque la constante desinformación sobre cómo llevar una vida sexual en la edad geriátrica es un factor responsable de la devaluación de la sexualidad de las personas mayores. Se sugiere que es necesaria educación sobre este y otros temas geriátricos, ya que se estima que para 2050 al menos el 22% de la población tendrá 60 años o más.

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