El envejecimiento da como resultado muchos cambios físicos y fisiológicos en el cuerpo, incluida la reducción del apetito y la consecuente disminución de la ingesta de alimentos. En general, se ha registrado, que los adultos mayores tienen menos apetito e ingesta de energía, en comparación con los adultos más jóvenes, lo que se conoce como «anorexia del envejecimiento». Este fenómeno puede ser causado por factores fisiológicos como el vaciado gástrico, las variaciones hormonales y las modificaciones en el sentido del gusto y el olor. Además, se agregan varios factores patológicos, como enfermedades degenerativas crónicas y/o depresión, y componentes sociales, como la soledad y/o la viudez. Para cuidar el estado nutricional de los adultos mayores, se han realizado varias investigaciones, la que han demostrado que existen diferencias entre las necesidades nutricionales de los adultos mayores y personas más jóvenes. Por ejemplo, se propone que el consumo correcto de proteína para los adultos jóvenes puede ser de 0.75 g/kg/día, mientras que para adultos mayores se recomienda de 1 a 1.2 g/kg/día si está sano. El nivel de consumo de proteínas por parte de este grupo poblacional puede aumentar su consumo de energía y ayudar a prevenir la sarcopenia, la osteoporosis y otras enfermedades. Todo esto nos muestra que la dieta debe tener características adecuadas de acuerdo con el grupo de edad al que va dirigido, por lo que es aconsejable consultar con sus profesionales de la salud de confianza. Más información
