Poco se sabe sobre el efecto del consumo de carne y pescado sobre el Síndrome de Intestino Irritable (SII), una enfermedad que afecta entre el 7 y el 21% de la población mundial. Los criterios diagnósticos de esta enfermedad incluyen: la presencia de dolor abdominal, distensión abdominal, estreñimiento y/o diarrea sin cambios morfológicos ni bioquímicos. En cuanto al consumo de carne, este producto es una fuente importante de vitamina B12 y hierro hemo, y el pescado, a su vez, es fuente de ácidos grasos poliinsaturados. Se recomienda que una persona con SII consuma de dos a tres porciones de carne o pescado, y se dice que una porción equivale aproximadamente a 100-125 g de carne o 125 a 150 g de pescado. La carne de la que hablamos en este artículo es lo que se conoce como carne blanca, ya sea pollo y/o pavo como se indicó anteriormente, ya que se ha demostrado que la carne roja aumenta en un gran porcentaje la probabilidad de irritación intestinal. El consumo de pescado, por su parte, se asocia con una disminución del microbiota oportunista en el tracto gastrointestinal, responsable de la síntesis de factores proinflamatorios y endotoxinas, lo que reduce los síntomas del SII. Además, el consumo de este tipo de alimentos se ha asociado, con la colonización del intestino por bacterias beneficiosas como Roseburia, Faecalibacterium y Eubacterium spp, que promueven la síntesis de ácidos grasos de cadena corta, relacionándolo con efectos antiinflamatorios. nivel intestinal. Por tanto, la carne blanca y el pescado pueden incluirse en la dieta de los pacientes con SII, pero el tratamiento de esta afección debe ser realizado por especialistas especialmente capacitados.
