El ejercicio, es una actividad física estructurada y planificada para mejorar uno o más características de nuestra condición física. Esta actividad es un elemento clave de un estilo de vida saludable, el cual contribuye a la prevención y el tratamiento de varias enfermedades. Es conocido que el embarazo es un buen momento para realizar ejercicio, ya que se asocia a distintos beneficios, por ejemplo: disminuye la incidencia de diabetes gestacional, trastornos hipertensivos, aumento de peso, retención de peso post-parto, depresión, entre otros. Sin embargo, hay varios elementos que se deben en tomar en cuenta para realizar ejercicio en esta etapa de la vida, entre ellos, que el coste energético en el embarazo aumenta proporcionalmente con el incremento del peso de la madre, lo que afecta a actividades motoras, como lo es el caminar. También es registrado que cuando la madre realiza ejercicio de forma extenuante la regulación de la temperatura del feto se afecta, de tal forma, que puede poner en peligro su bienestar. Además, al momento de realizar ejercicio, en esta etapa de la vida es necesario recordar que la Frecuencia Cardiaca (FC) en reposo aumenta, pero disminuye LA FC máxima, lo que disminuye el gasto cardiaco, todo esto disminuye la adaptabilidad de las personas para adaptarse a ciertas condiciones del ejercicio. En la semana 20, el gasto cardiaco se ve afectado por los cambios de posición de feto, obstruyendo en ocasiones la aorta y la vena cava inferior, esto condiciona el tipo de actividad física que se puede realizar. Por estos y otros motivos es importante que las rutinas de entrenamiento, en especial durante el embarazo, sean desarrolladas y monitoreadas por un@ profesional debidamente capacitad@.
