La enfermedad de hígado graso no alcohólico asociada a fibrosis y cirrosis, es la enfermedad hepática más común en todo el mundo, con una prevalencia global estimada de 32.4%. Esta enfermedad se asocia a una mayor posibilidad de desarrollar carcinoma hepatocelular, canceres extrahepáticos y una mayor mortalidad general. Para prevenirlo y combatirlo se recomienda cambios en el estilo de vida, en especial aumento en la cantidad de ejercicio practicado. Lo anterior, debido a que la actividad física mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye el contenido de lípidos intrahepáticos. Con respecto a esto, se ha observado, que el Entrenamiento a Intervalos de Alta Intensidad (EIAI) se relaciona con una disminución del contenido de lípidos en el hígado y una mejora en las enzimas hepáticas alanina aminotransferasa y el aspartato aminotransferasa. Además, este tipo de ejercicio reduce los niveles de colesterol y triglicéridos, pero aumentan la concentración de lipoproteínas de alta densidad y mejoran el metabolismo del ejercicio. Aunado a todo eso el EIAI, se ha registrado, puede modificar la morfología del tejido adiposo en adultos con obesidad, reduciendo de tamaño los adipocitos, modificando su matriz extracelular y aumentando la capilarización. Así se puede plantear al EIAI como un coadyuvante en el tratamiento del Hígado Graso No Alcohólico, aunque, hay que considerar que esta patología debe ser tratada por los profesionales debidamente capacitados.

Rutina de ejercicio (Glúteo)