El envejecimiento se caracteriza, entre otras cosas, a una reducción de masa muscular, fuerza y potencia en el ser humano. Esto cambios asociados a la edad desfavorecen las capacidades funcionales de las personas, comprometiendo la independencia de las personas mayores. De 2020 a 2022 a los factores que contribuyen al envejecimiento se le unieron las consecuencias de la pandemia de la COVID-19, tales como, el sedentarismo y el aislamiento social. Diversas investigaciones indican que el ejercicio físico puede disminuir los efectos de la edad o incluso revertirlos, por lo cual, se recomienda actividades físicas regulares de 150 a 300 min semanales para estimular la capacidad física. Es planteado que las opciones de actividades físicas ideales para este tipo de población son los entrenamientos: concurrentes (EC), de componentes múltiples (ECM) y el entrenamiento funcional (EF). La principal diferencia entre estos enfoques es que el EC tradicionalmente combina entrenamiento de fuerza y resistencia. El entrenamiento multicomponente aplica entrenamiento de resistencia, aeróbico y equilibrio en una sola sesión. Finalmente, EF estimula diversas capacidades físicas en la sesión, enfatizando actividades de patrones de la vida diaria como empujar, jalar y caminar para optimizar la transferencia entre el entrenamiento y las actividades de la vida diaria. Investigaciones recientes, mostraron, que el EF y el EC realizado por 16 semanas, tiene efectos positivos la capacidad de mujeres mayores de realizar las actividades cotidianas de forma independiente y autónoma. Además, se observó, que el EF fue más efectivo en comparación con el EC, ya que se obtuvieron mejores resultados en un menor tiempo de realizar dicho entrenamiento.

Rutina de Ejercicio (Hombro)