Construcción social del género

El género, como una categorización social, es una de las formas más tempranas y destacadas en que las personas aprenden a identificarse a sí mismas y a sus compañer@s, este tipo de categorización es concientizada por las personas a los 17 meses. Del mismo modo, el desarrollo de heurísticas, inferencias y estereotipos rudimentarios basados en el género se hace evidente ya a los tres años. Aproximadamente a esta edad comienza el desarrollo de la identidad de género de una persona, es decir, el proceso a través del cual una persona tiende a identificarse como hombre, como mujer o como un amplio espectro de otras posibilidades (es decir, género no conforme, agénero, género fluido, etc.). Estos procesos continúan de manera constante a lo largo de la vida de los individuos a medida que reciben y elaboran información sobre lo que significa pertenecer a las mujeres, a los hombres o a cualquiera de las categorías, a partir de observaciones directas e indirectas, contacto social, elaboraciones personales y representaciones culturales. Desgraciadamente, estas representaciones sociales y mentales del género están muy extendidas, especialmente como una construcción estrictamente binaria, y se puede argumentar que son ubicuas en contextos individuales y sociales. No obstante, en los últimos diez años la lucha por la equidad de género, donde se busca el respeto a la pluralidad y no se siga con una visión binaria, se ha generado debido a distintos movimientos políticos y sociales que buscan una representación igualitaria. Por estos motivos, se plantea, es necesario una alfabetización entorno a este tema por diferentes frentes, por ejemplo, en los medios de comunicación y/o medio digitales. Entorno a esto, se invita a mantenerse informado acerca de la forma de respetar e incluir los derechos de tod@s l@s seres human@s. Más información

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