La denominada Dieta Occidental, que consiste dietas hipercalóricas, ricas en grasas, azúcares y sal, se ha popularizado en la sociedad contemporánea, principalmente, en países en vías de desarrollo y desarrollados. Este tipo de dietas dirigen a un desequilibrio entre las calorías consumidas y las gastadas, lo que se sabe, conduce a sobrepeso o a obesidad. Existen varios estudios que indican que estas condiciones pueden favorecer, además, el desarrollo de problemas cognitivos. La posibilidad anterior aumenta conforma aumenta la edad de los seres humanos. Por ejemplo, se ha mostrado, que la práctica de una dieta occidental durante la mediana edad se asocia con una mayor prevalencia de desarrollo de demencia, así como alteraciones en los procesos de aprendizaje y memoria en adultos mayores. Este deterioro de la capacidad de aprendizaje y memoria observado en humanos después del consumo de una dieta hipercalórica, incluso por períodos cortos, resulta, al menos en parte, debido a alteraciones de algunas regiones cerebrales, entre ellas el hipocampo. Se ha observado que este tipo de dietas son generadoras de neuro inflamación y disminución de la neurogénesis que pueden explicar en parte el deterioro cognitivo en las personas que la practican. Se plantea que el daño cognitivo por el consumo de una dieta occidental se puede disminuir al cambiar los hábitos alimenticios, lo que mejorando así la salud cerebral y la función cognitiva.
