El uso de sustancias adictivas modifica la conducta sexual 

Los niveles de actividad sexual pueden variar según distintos factores, entre ellos, el consumo de sustancias. Esta actividad puede ser estimulada o disminuida por el uso excesivo y/o adictivo de alcohol o drogas ilícitas. Entre los posibles usos de este tipo de compuestos se han identificado al menos tres: (a) el uso de sustancias para mejorar la actividad o excitación sexual, (b) la relación entre el uso de sustancias y el comportamiento sexual dañino o riesgoso, y (c) la disfunción sexual como consecuencia del consumo de sustancias. Por ejemplo, el consumo de alcohol, cannabis, cocaína, anfetaminas o sustancias alucinógenas puede aumentar la excitación sexual a corto plazo, mientras que el uso a largo plazo de, por ejemplo, alcohol, opioides o sedantes a menudo se asocia con deficiencias en la función sexual. Por esta, y otras razones, se plantea que el consumo de estas sustancias puede asociarse a comportamientos de hipersexualidad, un nivel e alto de actividad y excitación sexual, e hiposexualidad, un nivel bajo de actividad y excitación sexual. No obstante, dichos comportamientos, no dependerán al cien por ciento del consumo de sustancia, sino también, de la vivencia de experiencias traumáticas. Con respecto a la conducta hipersexual, se ha mostrado, que el 44% de las personas que consumen esta sustancia pueden presentar este tipo de conductas. Entre las sustancias relacionadas a un comportamiento hiposexual, caracterizado por falta de lubricación, disfunción eréctil, entre otras, se encuentra, la heroína, la cocaína y crack, entre otras. Todo esto indica que el uso de sustancias adictivas puede alterar el comportamiento sexual de las personas.  

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