La Disfunción Sexual Femenina (DFS), es un trastorno complejo, frecuente y difícil de tratar, se calcula que el 43% de la población femenina la sufre en algún grado. Se tienen registros que de la población con DSF, un 64% sufre de falta de deseo, un 35% presenta dificultades de orgasmo, un 31% registra dificultades de excitación y un 26% padece dolor sexual. Actualmente a pesar de la gran prevalencia de esta patología existen muy pocos tratamientos farmacológicos. Lo anterior se debe, entre otras cosas, a que aún no se ha esclarecido de todo las vías fisiopatológicas de las cuales se deriva. No obstante, se sabe que hay componentes cardiovasculares, inflamatorios, endoteliales, psicológicos, culturales, etc. Un afrodisiaco que ayuda en la DFSF que ha sido utilizado por distintas culturas a lo largo del tiempo es el azafrán. Además, se ha comprobado, que esta planta puede ser utilizado como un coadyuvante en el tratamiento de trastornos depresivos y ansiedad. También, se ha observado, que el azafrán tiene efectos antinociceptivos, lo que, se ha relacionado, con la reducción del dolor durante la relación sexual mediante el bloqueo periférico de la detección del dolor. Todo esto, permite plantear, que combinando el perfil de seguridad favorable de esta planta y las acciones del sistema nervioso central del azafrán, C. sativus, parece prometedor como un complemento potencial en el tratamiento de la DSF. No obstante se debe de mencionar que este tipo de padecimientos deben ser tratados con lo profesionales de la salud debidamente capacitados.
