Existen varias razones por las cuales algunas personas eligen una dieta basada en vegetales, entre ellas, lo económico, lo ético, acciones hacia la sostenibilidad y la salud. Desde un punto de vista científico una dieta vegetariana es una de las principales formas de promover sistemas alimentarios sostenibles y prevenir enfermedades cardiovasculares. No obstante, existen preocupaciones con respecto al consumo de este tipo de alimentos, especialmente en términos de calidad de proteína, que se genera en cuestión a contenido de aminoácidos y digestibilidad. Además, se ha demostrado, aunque no de manera consistente, que la calidad de la proteína vegetal es limitante para la estimulación de la síntesis de proteína muscular y para favorecer el mantenimiento o ganancias en masa muscular. Con respecto a esto, se ha observado, que se puede mantener una cierta calidad del contenido de aminoácidos si se tiene una diversidad adecuada de alimentos vegetales en proporciones correctas en la dieta. Por ejemplo, las legumbres tienen cantidades bajas de aminoácidos azufrados, como la cisteína y la metionina, pero tienen cantidades más altas de lisina en comparación con los cereales. Esto se puede compensar al incluir cereales en la alimentación, ya que, ofrecen cantidades suficientes de aminoácidos azufrados. Tomando en cuenta este tipo de particularidades de la dieta vegetariana, se recomienda que un atleta que la acostumbra debe de promediar una ingesta de 1.4 – 2 g/kg/ día de proteína. Todo esto nos indica la importancia de que una persona que realiza una actividad física disciplinadamente sea vegetariana o no, lleve un control adecuado de su ingesta de nutrientes.
