La salud de las mujeres tanto física como mental tienen una fuerte asociación con la práctica de alguna actividad física. Sin embargo, al igual que la mayor parte de la población, se registran grandes índices de sedentarismo, en cuanto a esto, se ha mostrado, que las mujeres son 8% menos activas que los hombres en todo el mundo. Entre las barrearas que no favorecen la práctica de algún tipo de ejercicio por parte de la mujer, se encuentran, las expectativas sociales y las normas culturales. Estas expectativas socioculturales generalmente se vuelven más pronunciadas e impactan significativamente la edad adulta, entre 18 y 40 años. Es en esta etapa donde la falta de actividad física se agudiza en las mujeres, ya que se experimentan múltiples adaptaciones de roles y una amplia diversidad de estilos de vida. Existen otros factores que afectaran la realización, o no, de alguna actividad física, entre ellos: el intrapersonal, el interpersonal, el organizativo y los contextuales (ambientales/políticos). Entre los factores interpersonales que impide la práctica de alguna actividad física se encuentran, la falta de tiempo, las actitudes, la desinformación y la autoconciencia. Por otro lado, entre los factores interpersonales, se registran, el compromiso, el miedo a la crítica, la falta de apoyo por parte de su círculo de relaciones cercano y falta de un buen@ instructor@. En el plano organizacional, lo que impide realizar ejercicio, a gran parte de las mujeres, son las labores con la familia, la comunidad, la educación, la carga de trabajo y/o la falta de recursos económicos. Entre los factores comunales se encuentran, las normas culturales, de género y/o religiosas, y, por último, entre los factores contextuales, se encuentre, las condiciones climáticas, falta de locaciones, transporte deficiente o que sea un ambiente hostil para las mujeres. Estos son uno de los elementos que deben cuidarse y tomarse en cuenta para la realización de alguna actividad física.
