La obesidad es un problema de salud pública a nivel mundial, en el año de 2021, se documentó que aproximadamente 1900 millones de personas viven con sobrepeso u obesidad. Estas últimas condiciones surgen debido a que se consume mayor cantidad de insumos energéticos (calorías) de las que se gastan a través de alguna actividad física o ejercicio. Un enfoque no farmacológico para contrarrestar esta situación es la práctica de un programa de ejercicio. Sin embargo, la efectividad de la pérdida de masa corporal inducida por el ejercicio en ausencia de restricción calórica es variable y se ve atenuada por cambios compensatorios en el apetito y la ingesta de energía. Por lo tanto, es necesario comprender cómo los mecanismos reguladores del apetito se ven alterados por el ejercicio. Con respecto a esto, se tienen evidencias, que muestran, que el ejercicio modifica los niveles de algunas hormonas relacionadas con el apetito, como PYY y GLP-1, lo que genera variaciones en la ingesta de alimentos y bebidas. En general, se ha observado, que en algunas ocasiones la ingesta de alimentos es aumentada, sin embargo, el posible remanente calórico es disminuido por la actividad física. Es conocido que los cambios en estos aspectos dependerán tanto del modo, la intensidad y duración de las sesiones de ejercicio como del peso corporal y estado nutricional de l@s participantes. Por lo cual es importante, llevar un control nutricio con un profesional debidamente capacitado, esto para lograr los objetivos que nos planteamos.
Rutina de ejercicio (Pecho)
