El pescado, los productos cárnicos y la carne han sido identificados como las mayores fuentes de L-carnitina. Esta pequeña molécula deriva de la lisina y tiene un rol importante en el metabolismo de las grasas facilitando su oxidación por las mitocondrias. La L-carnitina es obtenida por el cuerpo, principalmente a través de dos mecanismos: biosíntesis y por la alimentación. La deficiencia de este compuesto puede ocurrir, entre otras cosas, por deficiencia de hierro o problemas con su transporte intracelular. Dicha condición, se ha asociado a atrofia muscular, desórdenes neurológicos y enfermedades cardiacas. Por eso es importante mantener nuestros niveles de carnitina bajo los niveles normales, lo cual se puede lograr consumiendo los alimentos anteriormente mencionados. Sin embargo, la concentración de esta molécula puede cambiar según el tipo de producto y su estado de cocción. Por ejemplo, en el caso de carnes rojas, se ha mostradlo, un mayor contenido de L-carnitina en la espaldilla y la falda, y esto no se modifica significativamente con la cocción. En el caso de productos acuáticos, el salmón es uno de los alimentos que más carnitina contiene y sus valores no varían drásticamente cuando es cocinado. Entonces si el objetivo de nuestra dieta es un aporte carnitinico adecuado es comprensible que incluyamos estos productos en nuestra limentación. Lo anterior siemre supervisado por un profesional debidamente capacitado.
