Existe una correlación negativa entre la realización de ejercicio y el consumo de cigarrillos, que en última instancia puede favorecer el dejar de fumar. El tabaquismo es la principal causa de muerte y de enfermedades prevenibles alrededor del mundo, provocando más de 8 millones de muertes al año, de las cuales más del 50% son de personas entre 30 y 69 años. Es notorio mencionar que algunas encuestan apuntan que aproximadamente el 70% de los fumadores adultos les gustaría dejar de serlo, sin embargo, es difícil dejar de hacerlo, ya que pueden ser necesarios más de 30 intentos para lograrlo. Como ya se mencionó, un factor que favorece el abandono del tabaquismo es el ejercicio, fisiológicamente, se plantea que esto puede suceder a que en esta actividad se producen sustancias relacionadas con la euforia, como lo son las beta-endorfinas, la serotonina y la dopamina. Lo anterior, se menciona, permite controlar psicológicamente posibles recaídas, al disminuir elementos, como: el estrés, la ansiedad, la depresión, la fatiga, la falta de concentración, la irritabilidad y la inquietud. Además, se han planteado, algunos mecanismos de como el ejercicio puede simular la vía de recompensa estimulada por la nicotina, lo cual disminuye la adicción a dicha sustancia. Otro factor que ayuda a disminuir el “antojo” por la nicotina es que reducen hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol y la adrenalina. Esto muestra al ejercicio como una actividad que puede ayudar a dejar de fumar, aunque se debe de plantear también puede servir para combatir otras adicciones.
