La escritura inclusive, o cualquier tipo de comunicación de este tipo, es parte de un movimiento mundial de reconocimiento de derechos. Es propuesto que este tipo de escritura nació como practica del lenguaje feminista, el cual consiste en una amplia variedad de prácticas ortográficas y de discurso. Este tipo de lenguaje tiene una larga historia, una de las principales barreras a las que se ha enfrentado es el enfoque de las herramientas de comunicación hacia el género masculino, androcentrismo. Un ejemplo claro de esto, es el utilizar la palabra hombre para referirse a la humanidad, constituida por hombres, mujeres, humanos “genéricos” y/o grupos fluidos. Esto en general ha abierto una discusión entre distintos grupos de personas con respecto a cómo se deben de usar ciertos tipos de palabras para evitar el androcentrismo. A nivel lingüístico el lenguaje inclusive también ha planteado un amplio campo de indagación ya que algunas personas lo consideran poco necesario. Sin embargo, hay que comprender que, con este lenguaje, una de las cosas que se busca, es la evidenciasión de que todos los seres tenemos los mismos derechos, sean hombres o no. Talvez el día que las acciones humanas no favorezcan a algún grupo en particular y este incrustado en la memoria colectiva, el lenguaje inclusive sea menos necesario.
