La actividad sexual es una parte integral de la vida humana y además de esta forma se asegura que nuestra especie no se extinga. Cuando se lleva a cabo de una forma adecuada las relaciones sexuales, sean asociado, ha beneficios físicos y psicológicos. Es de tod@s conocido que durante un encuentro sexual existe un movimiento físico, por lo que se le reconoce como una forma de actividad física. Como en toda actividad física, en los encuentros sexuales, hay un volumen de actividad, el cual es la carga de trabajo (duración de la relación o total de ciclos de penetración, y también existe intensidad, que se puede definir el grado de dificultad o esfuerzo físico (velocidad de acción, frecuencia cardiaca y demanda energética). Todo esto en conjunto comprende las demandas físicas de las relaciones sexuales (es decir, el nivel general de esfuerzo físico requerido para realizar esta actividad). La versión más reciente del Compendio de Actividades Físicas clasificó la actividad sexual con 2,8 unidades metabólicas equivalentes (MET), lo cual corresponde con una actividad física de baja intensidad. Sin embargo, se ha indicado, que la intensidad de los encuentros sexuales podría clasificarse en moderada o vigorosa y que difiere significativamente entre hombre y mujer. Por otro lado, algunas personas indican que mediante la actividad sexual se pueden quemar entre 100 a 300 kcal. Todo esto nos indica que para un encuentro sexual es necesario poseer una cierta condición física la cual podemos lograr mediante ejercicio y buena alimentación.
