¿Sabías que… el entrenamiento de fuerza nutre las habilidades físicas aplicadas al deporte?

El entrenamiento de resistencia, o fuerza, es aceptado, mejora distintas variables relacionadas con el rendimiento y salud físicos, entre dichas variables se encuentran, la fuerza máxima, la tasa de desarrollo de fuerza, la potencia y el rendimiento en rutinas tanto de baja como de alta intensidad. Las mejoras en variables físicas, tales como la fuerza y la potencia, se han relacionado, con una mejoría en habilidades atléticas, entre ellas el salto vertical, los tiempos de sprint, los periodos de carrera y los cambios de dirección durante la carrera. Además, el ejercicio de fuerza también muestra beneficios en la realización de tareas cotidianas y ergonómicas, como lo es el levantar cajas con diferentes pesos. En conjunto, se plantea, que el entrenamiento de resistencia puede tener un efecto sustancial de transferencia de cualidades físicas que da como resultado un cambio positivo en la habilidad y capacidad “funcional” de los atletas. Entre los mecanismos asociados a estas modificaciones físicas están alteraciones cardiovasculares y microvasculares, aumento de la masa corporal magra, disminución de la grasa, incremento de la resistencia de la tracción del tejido, incluido el hueso y disminución del estrés fisiológico. Estas modificaciones surgirán en función a la periodización, tipo de equipo utilizado y programación adecuada de los entrenamientos de fuerza. Por ejemplo, los entrenamientos de alto volumen, influyen mayormente en la composición corporal, la salud y factores de resistencia que los programas de bajo volumen. En conjunto, todo esto indica que las alteraciones físicas asociadas al entrenamiento de fuerza pueden transferirse a habilidades que cubren distintos elementos incluidos en diversos deportes y actividades diarias.

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Rutina de ejercicio (Brazos)

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