La composición de la microbiota intestinal cumple un rol fundamental en la salud humana y se ha asociado al aumento de la severidad de algunas patologías, entre ellas la malaria. Los agentes trasmisores de esta enfermedad son los mosquitos y una de las medidas para el control de dicho padecimiento es evitar la propagación de este insecto. Sin embargo, en la actualidad en este ámbito también se toma en cuenta el papel de los prebióticos. Un ejemplo de esto son los Lactobacilos, estos microorganismos son un grupo de bacterias que se reproducen principalmente en alimentos fermentados. Estas bacterias pueden sobrevivir en pH’s ácidos, limitan el crecimiento de bacterias patogénicas y regulan el sistema inmune. A nivel inmune los lactobacilos modulan la respuesta innata, adaptativa, producen sustancias antimicrobianas, interactúan con células epiteliales intestinales y dendríticas, previniendo el esparcimiento de patógenos. Además, dichos microorganismos activan la respuesta antígeno específica, la cual es un elemento importante para combatir la bacteria causal de la malaria. Investigaciones, han mostrado, que la ingesta de Lactobacilos puede modificar los niveles de Óxido Nítrico, lo cual incrementa la protección inmune y disminuye la parasitemia asociada a la Malaria. Todo esto indica que los prebióticos pueden ser considerados como un complemento para la prevención y tratamiento de algunas infecciones, en particular de la Malaria.
