Los hábitos alimenticios son factores centrales que pueden aumentar o disminuir el riesgo de padecer algún tipo de enfermedad crónica, particularmente enfermedades metabólicas o endocrinas. Uno de los alimentos con un alto potencial benéfico a nivel hormonal y metabólico son los pescados. Estos alimentos son una fuente única de nutrientes, incluidos ácidos grasos omega-3, yodo, selenio, vitamina D, taurina y carnitina. Además, aportan proteínas de alta calidad y generan una baja densidad calórica, lo cual, todo en conjunto, se ha mostrado, favorecen una salud cardiovascular adecuada. A pesar de sus beneficios el consumo de este producto es bajo en la población en general, particularmente en Latinoamérica, por ejemplo, en Colombia, el consumo de pescados incremento de 3.69 a 7.16 kg/persona/año entre los años 1980 a 2017. Entre los nutrientes que tiene este producto alimenticio encontramos la Yodina, la cual es un componente esencial para la síntesis de hormona tiroidea y muy escasa en nuestra dieta. Otro elemento presente en los pescados es el selenio el cual forma el aminoácido seleniocisteina, la que es un elemento esencial de las enzimas que favorecen la acción de la hormona tiroidea. Por último, mencionaremos que estos alimentos contienen cantidades considerables de vitamina D, la cual es una hormona esteroidea, que ayuda a la absorción del calcio y los fosfatos, además de influir en la homeostasis musculoesquelética. Por estas, y muchas razones más, es deseable incluir una buena cantidad de pescado en nuestras dietas.
