La respuesta adaptativa al ejercicio agudo y crónico (fuerza y potencia muscular, composición corporal, utilización de sustratos y rendimiento físico, etc) es potenciada por una ingesta síncrona de varios tipos de nutrientes. Este enfoque nutricio comenzó a tomar fuerza en la década de los 70’s, donde, se mostró, que el consumo esquematizado temporalmente de carbohidratos puede influir en las tasas de resíntesis de glucógeno después del ejercicio. Una combinación, que se ha indagado, es la de carbohidratos con proteína, la cual es empleada por distintos tipos de atletas para aumentar el rendimiento físico, promover la reposición de glucógeno, minimizar el daño muscular y promover un balance positivo de nitrógeno. Por ejemplo, en ciclistas que completaron una sesión de tres horas a una intensidad del 45 al 75% del VO2 máximo, esto hasta el agotamiento con un 85% de VO2 max, mejoraron su resistencia significativamente al ingerir una solución con 7.75% de carbohidratos y 1.94% de proteína. Por otro lado, en lo que se refiere a ejercicios de fuerza se mostró que la ingesta, de carbohidratos combinada con proteína, 30 minutos antes del ejercicio mejoró el salto vertical y el número de repeticiones al 80% de su capacidad. Todo esto indica que la combinación de nutrientes puede aumentar nuestra fuerza y rendimiento físico, por lo cual, es deseable que atendamos este factor con los profesionales de la salud debidamente capacitados.
