En varios deportes se considera adecuado poseer niveles bajos de grasa corporal mientras se retienen o aumentan los niveles de masa magra. En fiscoculturistas, se han reportado, niveles de grasa por debajo del 5%, en corredor@s este componente llega a presentarse hasta en un 10%. Sin embargo, alcanzar estos niveles no es facíl, debido a que, entre otras cosas, cuando se alcanza un cierto porcentaje de grasa corporal y déficit energético, se favorece el desarrollo de adaptaciones metabólicas destinadas a disminuir el gasto energético y el aumento de señales para la ingesta de energía. De hecho, se han registrado, testimonios que apuntan, que cuando se disminuye un porcentaje de grasa considerable la tasa metabólica puede ralentizarse, a tal grado, que la pérdida de peso es cada vez más difícil a pesar de las bajas ingestas calóricas y los altos volúmenes de entrenamiento. Estas observaciones pueden explicarse gracias a ciertas adaptaciones metabólicas, tales como, termogénesis adaptativa, mayor eficiencia mitocondrial y alteraciones hormonales, lo que favorecen la disminución del gasto energético, la reducción de la saciedad y el aumento del hambre. Todos estos procesos muchas veces favorecen que las personas no nos apeguemos a nuestros regímenes alimenticios de una forma adecuada, lo cual aumenta la posibilidad de que la pérdida de peso se torne más difícil y, además, se puede comenzar a recuperar peso. Por este motivo, siempre es recomendable, entrenarse, planificar la alimentación, con profesionales debidamente capacitados.
