La actitud sexual contiene implícita o explícitamente referencias de contenido sexual, potencialmente relacionadas a la experiencia del acto y el climax sexual. La apreciación del contenido sexual de la actitud, se ha asociado, con conceptos como los roles sexuales y la atracción. Freud, sugiere que las relaciones sexuales y la agresión son dos procesos inconscientes dirigidos a proveer placer por liberación de tensión excesiva, mediante la expresión de la sexualidad, agresividad e instintos de juego. El placer sexual se basa, entre otras cosas, en estímulos eróticos que desencadenan excitación sexual, estos pueden ser primarios, básicamente biológicos, o secundarios, como la actitud sexual, la cual adquiere su valor a partir de asociaciones aprendidas y las inferencias que estas permiten. Uno de los sensores cerebrales relacionados con una actitud sexual positiva es la amígdala, se ha mostrado que, esta estructura muestra actividad cuando las personas tenemos estímulos sexuales positivos, también nombrada como “recompensa sexual”. La respuesta que una persona presente ante una recompensa sexual dependerá de la experiencia de cada quien, se plantea, esta respuesta es el resultado, de procesos evolutivos en regiones cerebrales distintas. Un ejemplo de este tipo de respuestas, se puede observar en la intensidad de placer que alguien percibe al ver imágenes eróticas, ya que cada persona lo experienciará de forma diferente. Por estos motivos debemos de conocer a nuestra pareja sexual, ya que su actitud sexual, y por tanto el placer asociado a este, es distinto a lo que ya se ha vivido y además evoluciona a través del tiempo.
