En la práctica de cualquier ejercicio es de suma importancia estar consciente de los riesgos que implican su práctica. Entre las actividades que pueden disminuir estos riesgos, esta la realización de una rutina funcional, la que puede entenderse como un entrenamiento planificado, o dirigido, para adquirir ciertas habilidades. Este tipo de actividad física, es una forma básica de prestar la debida atención a la postura y movimiento corporal, optimizando de esta forma las habilidades motoras básicas. Además, se ayuda a controlar el movimiento neuromuscular, las articulaciones, los huesos y se influye en el metabolismo energético. Todo esto favorece un estado corporal flexible, equilibrado y eficiente, donde se trabajan coordinadamente desde músculos grandes hasta musculos pequeños y profundos, lo cual ayuda prevenir lesiones deportivas y mejora el rendimiento físico. Cada rutina funcional dependerá del objetivo para la cual se use, ya sea que se utilice como ejercicio principal o como complemento de otra disciplina o deporte. Por ejemplo, un jugador de basquetbol podría enfocarse en desarrollar su explosividad y salto, mientras que un practicante de futbol le dé mayor importancia a la velocidad y resistencia, por otro lado, en un arte marcial, se enfatiza en la fuerza y coordinación. Las rutinas funcionales, entonces, servirán en distintos ámbitos a nivel de prevención de lesiones y mejoramiento de habilidades, es necesario decir, que su planeación y desarrollo debe de ser diseñados por un profesional capacitado.
