El consumo de comida rápida se asocia a la depresión y el desempleo en el adulto joven

La Comida Rápida (CR) es consumida por un gran porcentaje de la población contemporánea, siendo l@s adult@s jóvenes, personas entre 18 y 25 años, quienes más frecuentemente la ingieren. El consumo de este tipo de comida, se ha relacionado, con estados de depresión, mientras, que el consumo de frutas y verduras cumplen con la relación inversa. Esto, entre otras cosas, se debe a que la ingestión de alimentos afecta el humor y el estado de animo a través de la acción de sus nutrientes, los cuales generan situaciones metabólicas asociadas a la secreción de ciertos neurotransmisores, como, la serotonina, la dopamina y la noradrenalina. Entre las personas que, se tienen registros, consumen mayores cantidades de comida chatarra son los desempleados, quienes al mismo tiempo son uno de los grupos poblacionales que más sufren de depresión. Por otro lado, las adultas jóvenes consumen más frecuentemente comida chatarra y refrescos que los adultos jóvenes, al mismo tiempo, el primer grupo de personas tienden a sufrir 1.84 veces más depresión que su contraparte. Dicho estado de ánimo, se ha asociado, a un mayor consumo de comida rápida. Interesantemente, se ha mostrado, que el consumo de CR no se relaciona con depresión en adultas jóvenes desempleadas. Esto porque se plantea que la principal causa de que una persona desempleada no consuma frutas y verduras es porque son menos accesibles económicamente que la comida chatarra. Todo esto nos indica que el consumo de comida rápida no necesariamente se asocia a un estado de depresión en las adultas mayores sino más bien a la situación socioeconómica que experimentan.

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