Entre los suplementos alimenticios que usan los atletas para mantener su salud y maximizar su rendimiento esta la L-carnitina. Este suplemento se popularizó en 1982, ya que se corrió el rumor de que durante el mundial de dicho año la sección italiana ganó el campeonato ayudados por esta sustancia, ya que supuestamente mejoró su rendimiento aeróbico al incrementar la oxidación lipídica y su masa muscular. La carnitina en sí, es un dipéptido, transportador de la acil-coenzima A, enzima que está involucrada en la oxidación de ácidos grasos en hígado y riñón. Por esta razón, la principal hipótesis de su acción, es que, el aumento de la concentración de dicho dipéptido en musculo esquelético se asocia a un incremento en el transporte y oxidación de ácidos grasos, esto mejoraría el consumo de oxígeno y el rendimiento físico. En otras cosas, se tiene que, durante el ejercicio de alta intensidad, se ha mostrado, que la L-carnitina reduce la acumulación de lactato (molécula que favorece el envaramiento), ya que el dipéptido al reaccionar con la acetil-CoA forma acetil-carnitina y no la sal del ácido láctico anteriormente mencionada. Por otro lado, la carnitina incrementa el flujo sanguíneo a todo el cuerpo y así la irrigación de oxígeno a musculo, al mejorar la función endotelial, al mismo tiempo reduce la hipoxia celular y otros disturbios bioquímicos generados por el ejercicio, favoreciendo de esta manera la recuperación post-actividad física. Por estas, y otras razones, se plantea que la suplementación con carnitina ejerce múltiples efectos en distintas rutas metabólicas y fisiológicas, lo que puede mejorar el rendimiento físico en rutinas de moderada y/o alta intensidad. Más información
