La actividad sexual por placer es una de las actividades que muy pocos seres vivos practican, por supuesto que los humanos se encuentran en este privilegiado grupo. Sin embargo, realizar este tipo de actividades indiscriminadamente sin protección tiene consecuencias que repercuten en la salud de las personas. Ejemplo de lo anterior son enfermedades causadas por virus como el Virus del Papiloma Humano (VPH), dependiendo de la región geográfica la prevalencia del virus variara, en Europa se estima que el 14% de las mujeres se infectan con VPH, en México esta cifra puede fluctuar entre 14.5 y 37%. Existen más de 200 tipos de este virus y entre ellos podemos encontrar algunos carcinogénicos, tales como los: 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 59. De estas clases de virus el más frecuentemente encontrado es el 16, datos indican que a nivel mundial el 70% de los cánceres cervicales, el cual ocupa el 4º lugar en mortalidad a nivel mundial, y lesiones precancerosas asociadas a VPH son por dicho virus. No obstante, este virus no solamente puede generar el cáncer anteriormente mencionado sino también se ha relacionado con procesos oncológicos de ano, pene, vulva, vagina y orofaríngeo. Por estos, y otros motivos, se tienen ya algunos métodos de prevención y tratamiento contra esta entidad, como lo son las vacunas. En la actualidad existen más de tres vacunas contra el VPH, las cuales protegen en contra de distintos serotipos del virus, al rededor del mundo, incluyendo a México, la vacunación contra este virus, en la población entre 12 a 17 años, comenzó entre 2007 y 2009. Además de esto, se ha observado, que el extracto de algunas plantas como la Ficus religiosa pueden disminuir la proliferación de células del cérvix infectadas con VPH. Como se puede observar es un virus fuertemente distribuido en el mundo y la evolución de la patología que causa puede ser mortal, por lo cual se recomienda protegerse debidamente durante el acto sexual o su tratamiento oportuno con opciones científicamente comprobadas.
