Actualmente nuestra esperanza de vida ha aumentado radicalmente, a tal punto que la mayoría de la población vivirá hasta los 60 años. Sin embargo, aunque se calcula cierta longevidad, la calidad de vida durante esos años de “más” no es asegurada. Por ejemplo, una de las consecuencias de vivir más años, es la decadencia de nuestros procesos cognitivos mediante el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas, tales como, la demencia y el Alzheimer. Existen varias formas de combatir este tipo de patologías, una de ellas es el ejercicio, el cual puede prevenir la demencia en el 3% de los casos. Como ya hemos leído en Appbonados ciertas actividades físicas como la natación tienen efectos en los procesos cognitivos, por lo que se propone que las personas con mayor actividad física previenen/retrasan los problemas relacionados con la psique. Una muestra de lo anterior lo da un estudio realizado en 33,816 personas donde se mostró que la actividad física retrasa la aparición de la demencia de una forma dosis dependiente. Por otro lado, en personas que ya tienen demencia se ha registrado que la práctica de ejercicio puede disminuir sus síntomas y su progreso, se plantea que esto sucede debido a que se mejora el estado cardiovascular, el cual es asociado con el rendimiento cognitivo. Además, la actividad física aumenta la generación de neuronas, la plasticidad sináptica, la síntesis de factor neurotrófico derivado del cerebro, el que estimula el crecimiento neural y mantiene las neuronas en un estado óptimo. Esta es una prueba más de como a través del trabajo del trabajo con nuestro cuerpo podemos nutrir nuestros procesos cognitivos y paralelamente nuestra psique, evitando de esta forma el desarrollo de demencia, Alzheimer u otras enfermedades mentales.
