El presidente de México esta semana estuvo en la sede de la ONU, continuando con su espectáculo gubernamental fue recibido con mariachis. Siendo congruente con sus ideas atípicas anti-neoliberalismo y de su inocencia, rayando en lo absurdo y risorio, de reparto de la riqueza, pidió la generación de un fondo de 1 billón de dólares generado a partir de donaciones de las personas y países más ricos del mundo. La respuesta que recibió parece obvia. Por otro lado, presidencia ya desde la ONU exige que en México se asegure el abasto de medicamentos, entonces la fórmula es sumamente fácil, lo único que se necesita para cubrir una necesidad primigenia, como esta o cualquier otra, es que los reflectores del mundo estén sobre ella. Al mismo tiempo es reconocido por el actual gobierno de nuestro país que los feminicidios, a pesar de su firme creencia de abrazos y no balazos, van en aumento, esperemos que en lugar de plantear algo utópico se comiencen ha generar acciones sustentables. Abordando la sustentabilidad, pero ahora ecológica, un programa alabado por algunos países fue Sembrando Vida, no obstante, la realidad es que es un elemento gubernamental muy criticado por los niveles de corrupción con el que se maneja.
