La sal es uno de los condimentos mayormente usados al momento de cocinar nuestros alimentos, sin embargo, se ha asociado a la hipertensión. Cabe mencionar que dicha enfermedad es un factor de riesgo para otras complicaciones cardiovasculares y dirige hacia modificaciones en la estructura de los vasos sanguíneos. Se ha observado que el 50% de las personas hipertensas son sensibles a la sal, de tal forma, que su presión sanguínea aumenta cuando incrementa el consumo de este condimento y disminuye cuando decrementa su ingestión. En algunos experimentos se ha mostrado que un consumo elevado de sal se asocia a un incremento en la resistencia periférica de los vasos sanguíneos, lo cual aumenta los valores de presión sanguínea. Lo anterior sucede debido que el alto consumo de sal genera retención de líquidos aumentando las condiciones de flujo renal, lo cual incrementa la presión mecánica sobre las paredes de los microvasos sanguíneos y de esta forma favoreciendo su remodelación estructural. Investigaciones indican que el consumo elevado de sal en la dieta por al menos 4 semanas incrementa la resistencia de los vasos sanguíneos periféricos y además afecta estas estructuras en los riñones. La fisiopatología de la hipertensión es muy compleja y la explicaremos con mayor profundidad a lo largo de nuestras publicaciones. Por el momento, si ya se padece de hipertensión o se tiene una condición que nos predisponga a esta enfermedad lo mejor es disminuir el consumo de sal, monitorearse regularmente y llevar un seguimiento adecuado con un equipo de profesionales de la salud.
