La alimentación tiene un rol fundamental en los trastornos de la menstruación, los cuales pueden disminuir la calidad de vida de las mujeres que los experimentan. Este tipo de trastornos se clasifican según la edad de inicio, duración, cantidad y calidad del sangrado, algunos de ellos son: dismenorrea, síntomas premenstruales, oligomenorrea, polimenorrea, sangrado anormal, amenorrea y menorragia, siendo los más comunes, la dismenorrea y el síndrome premenstrual. En el caso de la dismenorrea, se ha mostrado, que mujeres con una alta ingesta de comida chatarra la sufren más frecuentemente que las personas que no consumen este tipo de alimentos con regularidad. Algunos hábitos con los que se pueden contrarrestar los trastornos de la menstruación es el desayunar y disminuir la cantidad de carbohidratos, grasas y alimentos con niveles altos de sal. Por otro lado, la obesidad general o centralizada, se han asociado con algunos trastornos de la menstruación, como lo es la irregularidad en el ciclo menstrual. En mujeres obesas, se ha observado, una mayor cantidad de sangrado y sensación de dolor durante la menstruación, esto se plantea puede relacionarse con los altos niveles de leptina circulante que presentan estas personas. Dicha molécula actúa sobre el eje hipotálamo-pituitario-gonadal favoreciendo los síntomas anteriormente mencionados. De tal forma que para disminuir los síntomas de los trastornos de la menstruación es deseable tener un peso adecuado para nuestra constitución y actividad, lo que se logra con una alimentación adecuada y practica regular de alguna actividad física.
