La función sexual es parte de la cotidianidad humana y está relacionada tanto con el comportamiento como con la personalidad de las personas. Este rasgo humano afecta la calidad de vida del individuo y de su pareja sexual. En lo que se relaciona al hombre la función sexual se asocia con el funcionamiento eréctil, la función orgásmica, el deseo sexual, la satisfacción sexual y la satisfacción general. Uno de los factores que se proponen mejoran la función sexual es la Inteligencia Emocional, la cual se define como la capacidad de una persona para evaluar y controlar sus emociones. Esto ayuda a comprender el ambiente adecuadamente, a facilitar el pensamiento y la comunicación, y a aumentar la confianza en uno mismo y el control interno. Se ha observado que la IE influye en las funciones sexuales tanto de hombres como de mujeres, ya que este elemento ayuda a empatizarse con las necesidades de la pareja y, además a contender con las emociones de la otra persona. Lo anterior se traduce en una mejor relación interpersonal y una mayor calidad de nuestra vida sexual.
