Existen varias estrategias de entrenamiento, una de ellas es el entrenamiento en circuito de alta intensidad (ECAI), el cual consiste en repeticiones energéticas seguidas de pausas completas o recuperación activa antes de comenzar otra repetición con el mismo nivel de intensidad. Las actividades del ECAI son vigorosas, pero de poca duración, de tal forma que requieren poco tiempo y varios ejercicios, aun así, este método genera una gran estimulación corporal y causa un notorio reajuste fisiológico. Entre los fenómenos fisiológicos que genera el ECAI podemos encontrar: aumento de los niveles de catecolaminas y citosinas, control de los niveles glicémicos, mejora de la funcionalidad y remodelación de los vasos sanguíneos, incremento de los niveles de gasto de las reservas de glicógeno y mejora la presión sanguínea. Esto respalda la propuesta de que este tipo de entrenamiento puede generar cambios considerables en la composición y morfología corporal del adulto, lo cual se potencia con un plan alimenticio adecuado para cada persona. Se diseñó una rutina EICA que consistió en un calentamiento, 3 ejercicios con una intensidad del 80 al 95% de la parte superior, el core y piernas, se terminó cada sesión con 2 sprint seguidos de 10 a 15 metros sin descanso entre ellos, la sesión duró aproximadamente 50 minutos. La rutina anterior fue probada en 7 personas que la realizaron 3 veces a la semana y otras 7 que la realizaron 2 veces a la semana y la practicaron por mes y medio. En estos dos grupos se mostró una reducción del pliegue los tríceps y del abdomen, también disminuyeron la grasa corporal total y mejoraron la fuerza de los músculos del pecho y de las piernas. Todo esto muestra que las rutinas de alta intensidad pueden ayudarnos a mejorar nuestra forma física y fuerza en un periodo de tiempo relativamente corto. Aunque se debe de recordar que siempre debemos de ayudarnos de un profesional que nos guie en nuestro entrenamiento.
