Sentir una fuerte urgencia de experimentar un estímulo sexual, usar estímulos sexuales con el fin de contrarrestar estados emocionales adversos, no poder controlar los impulsos sexuales y frecuentemente practicar actividades sexuales sin tomar en cuenta las consecuencias, son signos de lo que en la actualidad se denomina Desorden de Conducta Sexual Compulsiva (DCSC). Las personas con este desorden permiten que su conducta sexual interfiera con sus actividades familiares, sociales y de autocuidado. Muy pocas son las personas que reconocen padecer DCSC, esto, en su mayoría, debido a que sienten vergüenza o culpa relacionadas con los estigmas sociales o religiosos que existen alrededor del tema. Este tipo de conducta sexual se manifiesta de formas particulares en hombres y en mujeres. Por su parte los hombres tienden a consumir una cantidad grande de pornografía, son exhibicionistas, sádicos, voyeristas, tienden a excitarse tocando las partes íntimas de otras personas sin su consentimiento. Además, el género masculino usa la coerción sexual, presenta un comportamiento neurótico y tiende a parafilias donde hay una alta posibilidad de dañar a los demás. Las mujeres, por otro lado, tienden hacia el masoquismo, al fetichismo, a las fantasías de ser forzadas, a la impulsividad, son sumamente vulnerables al estrés y tiende a parafilias donde hay una alta posibilidad de resultar lastimada. Como en la mayoría de los casos relacionados a este tema, lo importante, es que con nuestras conductas sexuales no hagamos daño a los demás ni a nosotros mismos y que todas nuestras prácticas sean consensuadas.
