Los ácidos grasos poli-insaturados Omega-3 ayudan a combatir la obesidad. Esta patología es un padecimiento complejo crónico con numerosas complicaciones, tales, como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer. El ser humano tiene dos tipos de tejido adiposo, que es el que se acumula en la obesidad, el primero es el tejido adiposo blanco (TAB), el cual es una reserva energética que influye en la homeostasis corporal mediante el aumento o disminución de la secreción de adipocinas, lipocinas y otros mediadores inflamatorios. Por otro lado, encontramos el tejido adiposo negro (TAN), el cual es importante en la disipación de la energía mediante la termogénesis y puede prevenir los efectos adversos asociados al exceso de peso. Los ácidos Omega-3 reducen los signos inflamatorios causados por la secreción de moléculas proinflamatorias secretadas por el TAB, también mejora el metabolismo de lípidos, favorece la adipogénesis y la expansión adecuada del tejido adiposo blanco. Por otro lado, este ácido graso insaturado favorece la actividad termo génica del TAN y la síntesis por parte de este tejido de moléculas como la UCP1, disminuyendo la acción inflamatoria del TAB, combatiendo de esta forma la obesidad. En resumen, los ácidos grasos Omega-3 van a disminuir las acciones del TAB y aumentar las del TAN generando un cambio metabólico que contaresta la obesidad y sus secuelas asociadas.
