En un lugar privilegiado de nuestra lista de alimentos funcionales debemos de tener al melocotón o Durazno, el cual es una fruta que se produce en Europa, América del norte y del sur. Este fruto se puede cultivar en distintos climas y es apreciado en diferentes culturas por su sabor y propiedades medicinales. Algunos estudios indican que los duraznos tienen metabolitos secundarios como alcoholes (como los fenoles), carotenoides y tocoferoles, los cuales presentan importantes acciones biológicas y son asociados a la prevención de algunas enfermedades. Otras investigaciones han mostrado que los melocotones tienen actividad anti-oxidante, lo cual puede disminuir el envejecimiento en varios niveles. Además, hay evidencias de que el consumo de la pulpa de esta fruta decrementa la actividad de algunas células del sistema inmune relacionadas con los procesos alérgicos, como lo son los mastocitos. Por otro lado, se ha mostrado que la pulpa de este fruto tiene efectos protectores sobre la oxidación celular en hígado, riñón y cerebro. Todo esto y más características hace a los duraznos un miembro honorario de los superalimentos funcionales.
