Todos los deportistas sufrimos de daño tisular, o en nuestros tejidos, esto sucede tanto en aquellas personas que practican ejercicio en casa como en los, y las, atletas de alto rendimiento. Este daño es causado, entre otras cosas, a que al incrementar la intensidad o duración del ejercicio, se favorece la producción de espasmos musculares, inflamación y/o moléculas relacionadas con el dolor, como el ácido láctico. La crioterapia es una estrategia utilizada para disminuir los eventos anteriores acelerando la recuperación corporal, disminuyendo el daño muscular y los marcadores inflamatorios. Hay diversas modalidades de esta terapia, por ejemplo, sumergir la parte afectada en agua fría por 10 o 12 minutos, otra es alternar el uso de agua fría (1 minuto) y agua caliente (1 minuto) durante 14 minutos y la ultima es introducirnos en un cuarto frío (cámara criogénica) por 3-4 minutos. De todas estas opciones las más eficiente es la cámara criogénica, sin embargo, los otros dos métodos crioterapeúticos también son útiles, pero en un grado menor.
